- Lo velan en una Capilla Ardiente en la Parroquia San Juan Bosco, José Miguel Carrera 8250 donde hoy a las 19.00 se realizará un responso fúnebre. En ese mismo lugar este miércoles 17 a las 09.00 será la misa de despedida.

                 Lo primero que supe de Abraham Santibáñez fue que trabajaba en Revista Hoy, un proyecto periodístico que se oponía a la Dictadura desde la información y la libertad de expresión. Ellos, las y los periodistas de Hoy (también Cauce, Análisis, APSI, Fortín Mapocho y La Epoca) usaron los datos para enfrentar la forma corrupta en la entrega de noticias.

                En 1978 vi la portada de los Hornos de Lonquén. En esos tiempos él tenía 40 años y ya era subdirector de la revista Hoy.  Desde el lugar del entierro clandestino, junto a otros testigos, Santibáñez dio cuenta periodística del hallazgo de osamentas escondidas en unos hornos de cal. “Ya no se podrá hablar más de presuntos desaparecidos”, comentó en ese momento.

                Con periodismo, confrontando los datos y enseñando la evidencia, el profesor Santibáñez, como lo conocieron sus alumnos, demostró que las mentiras del régimen civil-militar sobre los “extremistas que vivían en el extranjero” no podían enfrentarse a la verdad de los restos de los asesinados y desaparecidos. Ese acto de escribir y relatar lo real facilitó que los familiares pudieran darles sepultura y contar con un lugar para recordar la ausencia.

                Eran otros tiempos. En 1979, por orden del jefe de Zona en Estado de Emergencia, general Enrique Morel, la misma revista sufrió censura y cierre por dos meses. La falta:  entrevistar y publicar las declaraciones de los dirigentes socialistas en el exilio, Clodomiro Almeyda y Carlos Altamirano.

                El periodista Santibáñez continuó con su trabajo. Apoyando los golpes periodísticos con la entrevista a Mariana Callejas desde Washington. Uno de los primeros trabajos periodísticos sobre los agentes de violación de los derechos humanos. No fue el último porque en las páginas de la Hoy se tocaban los temas que molestaban al poder de la dictadura.

                Durante su periodo en los cargos ejecutivos de la revista se habló del juicio a los culpables del asesinato de Orlando Letelier y Ronnie Moffit, pero también de las jubilaciones y del futuro de las AFP. Ese era periodismo sobre temas complicados, pero presentados de forma simple. “El periodismo debe hacerse siempre con pasión, con clara conciencia de que es un servicio permanente, de que es indispensable para que los ciudadanos estén informados y ejerzan plenamente sus derechos en democracia”, dijo Santibáñez el día que le entregaron el Premio Nacional. Udp.cl   

                Esa pasión lo llevó a enfrentarse a la justicia militar cuando era director de Hoy. Junto al secretario ejecutivo del comando del No, Genaro Arriagada, y el  periodista político, Alejandro Guillier, se presentó ante la Fiscalía Militar. El delito fue una entrevista a Arriagada, considerada sedición impropia.

SANTIBÁÑEZ PROFESOR

                Recuerdo que vi un dibujo extraño en la pizarra: una cabeza, un cuerpo y pies. Ese era el esquema de Abraham Santibáñez para definir el periodismo interpretativo. Un modelo teórico que vivía en el método científico. Primero, una tesis: la cabeza; luego, una explicación argumentada y con datos de los procesos noticiosos: el cuerpo; y abajo, con el mejor estilo posible, los pies: una síntesis de datos que explicaban los hechos, un proceso o un fenómeno informativo.

                Para el Santibáñez, “interpretar, desde el punto de vista periodístico, consiste en buscar el sentido a los hechos noticiosos que llegan en forma aislada, situarlos en un contexto, darles un sentido y entregárselo al lector no especializado. Por exigencia profesional; además, esta interpretación debe tratar de prescindir de opiniones personales, debe basarse en hechos concretos y en opiniones responsables y que sean pertinentes y debe ser presentada en forma amena y atractiva”.

                De esas clases quedan los recuerdos en los diarios y sus citas en diferentes medios. Estudió en la Universidad de Chile. Primero, Química y Farmacia.  “Ahí hice lo que mejor he sabido hacer: confeccionar diarios murales y ser un informador permanente en esa comunidad. No terminé el primer año y, en vez de dar exámenes, me fui a averiguar los requisitos para entrar a Periodismo, creada hacía tres años. Cumplí los trámites, di una prueba de admisión y quedé amarrado para siempre a esta profesión” . (Radio Bio Bio)

                Abraham Santibáñez era tan periodista que en 2015 le dieron el Premio Nacional por su pasión de vida. Este reconocimiento fue otorgado por su “destacada trayectoria profesional, que incluye importantes aportes a la docencia universitaria y a la calidad del periodismo en Chile y su inclaudicable defensa de la libertad de expresión, de la responsabilidad profesional y de la ética periodística”.  La Premio Nacional de Periodismo María Olivia Monckeberg recordó a su colega en revista Ercilla y Hoy como un profesional riguroso y que  influyó sobre generaciones de estudiantes y reporteros. “Fue dejando esa huella de buen periodismo escrito y bien reporteado”. (Radio Universidad de Chile)

                Él creía en los periodistas organizados:  fue presidente del Consejo Nacional del Colegio de Periodistas entre 2008 y 2010. También creía en la necesidad ética de los informadores y presidió el Tribunal Nacional de Ética y Disciplina en 2015.

                Esta es una evocación desde la memoria. No es un resumen detallado de los actos públicos del colega Abraham Santibáñez. Es una despedida cariñosa para un profesor, un colega, un gran dirigente gremial y por sobre todo, un defensor del derecho a la información y la libertad de expresión.

                  Que paren las prensas. Ha muerto un periodista.

Rodrigo Mundaca
Periodista